viernes, 23 de diciembre de 2011

Felicitaciones al Bilbao Basket

Ayer, 22 de diciembre de 2011, los jugadores de baloncesto del Gescrap Bilbao Basket consumaron una gesta europea al meterse en el Top 16 del Basket europeo. Lo hizo precisamente contra uno de esos equipos mimados por la artificiosa autonomía vasca: el Caja Laboral Baskonia de Vitoria. Los hombres de negro demostraron que cuando Bizkaia apuesta por competir, despojándose de todo lastre impuesto desde el negacionismo, es capaz de derrotar a cualquier adversario. Esto es especialmente destacable en este ámbito en particular. Bizkaia siempre ha sido una potencia futbolística, el deporte rey por antonomasia en España. Por su parte, sus vecinos vascos siempre han demostrado un nivel rayano en la mediocridad a la hora de intentar mantenerse en un deporte tan competitivo, siendo el Alavés carne de segunda B, y la Real Sociedad un equipo que subvencionado hasta las cejas con ayudas de diputación y ayuntamiento apenas puede mantenerse en primera división, como ha venido demostrando en los últimos años.

Esta incompetencia deportiva durante décadas ha llevado a que se buscara potenciar artificialmente las capacidades deportivas de las provincias ventajistas del proyecto vasco a base de inversiones públicas sin ningún tipo de rubor en deportes considerados menores, pero con un gran empuje de aficionados. Así, una ciudad como Vitoria, recibió los parabienes de las administraciones negacionistas para construir un equipo que les metiera deportivamente en el mapa. Ese equipo es el Baskonia. ¿Qué mejor fantasía para un negacionista que vestir de "Basko-nia" al equipo de baloncesto de la capital desafecta de Álava y otorgarle triunfos a golpe de talonario? El efecto colateral de toda esta estrategia ha sido el boicot durante décadas del baloncesto de Bizkaia, que vio como fracasaban uno tras otro todos los equipos que como el Caja Bilbao o el Patronato, lograban éxitos deportivos que los herían de muerte por falta de financiación para poder acceder a las grandes ligas.

Esto sin embargo cambió con la apuesta del Bilbao Basket. Tras intuir el gran mosqueo que los miles de aficionados a este deporte en Bizkaia sentíamos por el abandono institucional a nuestros equipos mientras se mimaba entre algodones al cuadro de la Llanada, alguien por fin entró en razón y dio un mínimo apoyo a nuestro baloncesto. Se hizo a través del patrocinio y de conceder al equipo la capacidad de disponer de una cancha que diera cabida real a la afición de Bizkaia, para que se obtuvieran los ingresos que en justicia merecía un equipo de élite. Se accedió a que el equipo se mudara del anticuado y entrañable pabellón de la Casilla, al enorme Bizkaia Arena como paso previo al actual Miribilla Arena. Por fin nuestro Basket podría competir en igualdad de condiciones.

Y en igualdad de condiciones, Bizkaia siempre gana. Lo demuestra un equipo que en pocos años a pasado de empezar en lo más bajo a situarse en la élite del Basket estatal y europeo. El año pasado obtuvo un meritorio subcampeonato de la ACB solamente por detrás del todopoderoso Barcelona, y este año, ayer mismo demostró que el equipo de élite de la pantomima vasca no es el Baskonia, sino el Bilbao Basket. A pesar de los esfuerzos Gipuzkoanos por ayudar a la Llanada, en forma de patrocinio de la Caja Laboral, punta de lanza del colonialismo económico del negacionismo; y de la cobarde retirada de ayudas institucionales con la crisis como excusa y que ha llevado a sustituir el nombre de nuestra querida tierra por el de una empresa privada en el patrocinio; los hombres de negro demostraron una vez más la supremacía de Bizkaia cuando es dueña de su destino. Hombres venidos de fuera, en esta tierra siempre acogedora con los que luchan por ella, han dado una lección a muchos negacionistas de dentro. Si Bizkaia compite, Bizkaia gana. Si Bizkaia se librase del lastre, de la solidaridad panvasquista que le frena en todo su potencial, si dispusiera de la totalidad de sus recursos, nuestra tierra se asentaría en el lugar que le corresponde entre la élite de todos los campos en que quisiera participar.

Ayer los hombres de negro dieron una lección de dignidad bizkaina frente al artificial producto alavés del asimilacionismo. Bizkaia entera debería aprender de esta lección y empezar a funcionar en clave nacional. Los tiempos lo requieren y la patria lo necesita.

martes, 20 de diciembre de 2011

En Santo Tomás, consume productos de Bizkaia


Como todos los años, unos días antes de la navidad se celebra en Bilbao la feria de Santo Tomás: la gran fiesta del agro bizkainos. Como todos los años, gentes de nuestra tierra poblarán masivamente los espacios dedicados a la venta de productos de nuestro campo en los puestos del Arenal y la Plaza Nueva; lo que es una gran oportunidad para apoyar a los pequeños productores agrícolas y ganaderos de nuestra querida Bizkaia.Es el momento de disfrutar con la calidad de nuestros productos y degustar los sabores nacidos en nuestra tierra de la mano de la gente que pelea todos los días por sacar adelante las pequeñas explotaciones agropecuarias de nuestro territorio frente a la feroz competencia de nuestro entorno. Es igualmente el tiempo en que los bizkainos debemos devolver con gratitud nuestro cariño a estos esforzados trabajadores del sector primario exigiendo productos de nuestra tierra.

La calidad superior de los productos de Bizkaia es indiscutible, y por ello debemos permanecer vigilantes para que desde los puestos se vele por la protección de nuestra industria primaria, ofreciendo a los consumidores mercancías del campo bizkaitarra. Algunos (pocos) de los puestos que poblarán mañana las calles de nuestra villa intentarán cubrir la gran demandad de productos tradicionales pirateando el trabajo de nuestros productores e intentando darnos gato por liebre. Para ello recurrirán a colarnos botellas de sidra o txakolí carentes de la preceptiva denominación de orígen de nuestra tierra. Es el momento de exigir dicha carta de naturaleza a los vendedores, de devolver la fuerte apuesta que se hace en orígen por la calidad y evitar atajos para ganar cuatro euros a costa de nuestro campo.

Así pues, mañana, día de Santo Tomás, los consumidores debemos salir con las ideas claras, debemos tener bien claro que queremos Bizkaiko Txakolina, Alubias y Pimientos de Gernika, Quesos de Gorbea y de ovejas de cara negra de Carranza, Chorizos de Orozko, Mantecadas y Quesos de Orduña, Txuleton de Berriz, conservas de Bermeo, Lombera de Carranza , Talo de Mungia, Habas y cebolla morada de Zalla, tomate de Busturia, y aves y productos de caserío elaborados íntegramente en Bizkaia.

Mañana es día de festejar, pero también de reivindicar. Es día de celebración y algarabía para todos aquellos que se sumen a la fiesta de nuestro campo, que acude a nuestra capital igual que acude al mercado de Gernika todo el año, y a las distintas pequeñas poblaciones de nuestra tierra en sus fechas señaladas. Pero también es tiempo de comprar con conciencia nacional, de exigir productos de Vizcaya, de apostar por nuestra tierra con el mismo espíritu con el que animamos a nuestros deportistas o apoyamos a nuestras grandes empresas. El campo de Bizkaia pelea cada día por seguir vivo, y los bizkaitarras somos un pueblo generoso para con aquellos que se esfuerzan sin que nadie les regale nada. Debemos asegurar que todo ese esfuerzo se encamina a recoger los frutos que en justicia le pertenecen. Mañana y siempre, los bizkainos con conciencia nacional apoyaremos a nuestros productores agropecuarios exigiendo productos de Bizkaia.

lunes, 19 de diciembre de 2011

El porvenir de Vizcaya


Somos muchos los patriotas que desde el nacionalismo bizkaino nos preocupamos seriamente sobre el porvenir que aguarda a nuestra tierra de seguir bajo la actual ola de asimilacionismo emprendida desde hace ya varias décadas y que parece no tener fin. Nuestra amada nación bizkaitarra viene sufriendo un lento pero continuado proceso de desnaturalización y pérdida de su identidad colectiva que ha causado grandes estragos entre nuestra gente. Ya hemos denunciado anteriormente el peligro que este retroceso nacional puede suponer para nuestro futuro: hablamos de la destrucción de nuestros idiomas, del olvido de nuestra herencia histórica y cultural, del expolio de nuestras riquezas, de la desmemoria, la asimilación y el postramiento frente a otros territorios y gentes. Es una amenaza latente y sin embargo real que ya ha tenido plasmaciones dramáticas en nuestra tierra.

Muchos de nuestros compatriotas se han visto forzados a emigrar debido a la falta de oportunidades que se han encontrado por mor de la pretendida construcción autonómica vasca. Durante los años de bonanza económica fueron muchos los bizkainos desplazados a tierras de la llanada en busca de trabajos y viviendas que se les negaba en nuestra Vizcaya. El crecimiento urbanístico de Vitoria Gasteiz, acompañado por la deslocalización de muchas de nuestras empresas que han buscado la cercanía con los núcleos de poder de la nueva autonomía vasca han conducido a un constante goteo de compatriotas que se han visto forzados a emigrar y llevar sus vidas más allá de Altube.

El empeño de nuestras autoridades negacionistas de repartir el mismo café para todos que denuncian del gobierno central, ha llevado a que territorios mucho menos poblados y desarrollados que el nuestro obtengan un reparto muy beneficioso en infraestructuras e inversiones en nombre del equilibrio territorial que resulta insoportable. Así, las ayudas a los campos tecnológicos de Alava y Gipuzkoa, algunos de ellos devastados por la corrupción de quienes han engordado sus bolsillos con el dinero salido de Vizcaya, ha traído como consecuencia que muchos de nuestros mejores investigadores y empresarios se hayan desplazado fuera de nuestro territorio, llevándose consigo todo su potencial de riqueza y crecimiento hacia zonas donde dichos centros han caído como un maná pagado de nuestros impuestos.

En este punto es vergonzoso el modo en que ciertos ayuntamientos de la llanada ofrecen tierras y parques empresariales a coste cero para que nuestra industria salga de Bizkaia en busca de menores costes y artificial beneficio subvencionado con nuestro dinero. Pagamos en definitiva por ser más pobres: es la gran estafa autonómica del negacionismo.

¿Es acaso comprensible que Gipuzkoa o Alava tengan la misma red asistencial sanitaria que nuestro territorio siendo zonas mucho menos pobladas que nuestra patria? ¿Con qué dinero se financian esos centros asistenciales o tecnológicos punteros de los que se han dotado? ¿Por qué el motor turístico del Guggenheim se redirige a que los turistas fijen sus estancias en hoteles de Donosti y sus vuelos en Biarritz? ¿Quién ha pagado el Artium de Vitoria para aprovecharse del renacido interés por el arte contemporáneo de nuestros visitantes?  ¿Acaso es coincidencia que los principales centros de nanotecnología se hayan asentado en Gipuzkoa tras ostentar el cargo de ministra de ciencia y tecnología una donostiarra? ¿Por qué se han llevado del campus de Bizkaia el centro de hostelería y han levantado en San Sebastián el lujoso Basque Culinary Center? ¿Por qué el gipuzkoano grupo mondragón financia a los equipos de baloncesto de San Sebastián y Vitoria mientras da la espalda al basket bizkaino? Muchas son las preguntas y pocas las respuestas.

Bizkaia vive una época oscura de negacionismo y asimilacionismo que nos empuja a revelarnos contra este negro destino. Es el momento de tomar conciencia del porvenir que aguarda a las futuras generaciones de bizkainos de seguir por esta senda. Corremos el serio riesgo de tener un pasado dorado, escrito en letras de oro por los combativos y nobles hijos de esta tierra, y que se torne en un futuro gris de emigración y abandono. No hay más que ver las cifras de abandono de nuestra tierra por parte de nuestros jóvenes; las tasas de paro de nuestra Bizkaia muy por encima de sus ventajistas vecinos, la deslocalización de nuestras empresas; que no se hace hacia horizontes lejanos, sino que se encamina hacia parajes más cercanos y tramposos.

Es necesario reaccionar ante este panorama. Desde el nacionalismo bizkaino hacemos un llamamiento a nuestros conciudadanos para que hagan examen de conciencia. No es viable seguir participando de este entramado perverso de destrucción de nuestra patria. Es preciso reorganizarse y prepararse para la acción; es tiempo de despertar a la nación dormida, de agitar mentes y corazones, de aportar luz allí donde los enemigos de esta tierra han sembrado oscuridad. No hay tiempo que perder, porque nuestra querida Bizkaia demanda un autogobierno propio para poder subsistir; una autonomía libre de ataduras panvasquistas que pueda asegurar un futuro a nuestros compatriotas. Necesitamos del concurso de todos y todas, del apoyo sin fisuras de aquellos que se demandan hijos e hijas de esta tierra para poder ofrecerle una oportunidad a nuestro pueblo. Es tiempo del renacer nacional de Bizkaia.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Vizcaya en el punto de mira.


Nuestra tierra, generosa y solidaria dentro de la artificial autonomía vasca, es la piedra angular sobre la que construir el renacer del nuevo reino de Navarra. Sólo Bizkaia tiene el potencial económico, demográfico y de desarrollo capaz de poder hacer florecer las esperanzas del asimilacionismo. Esta capacidad de vertebrar es la que los nacionalistas bizkainos reclamamos para constituirnos en un autogobierno propio y justo. Un autogobierno que vele por los intereses exclusivos de Vizcaya y sus gentes.

Esta exigencia nace de la necesidad de preservar nuestra identidad diferenciada de ese marasmo neonavarrista, que pretende gobernarnos desde los Pirineos en lugar de hacerlo desde el Cantábrico. Los negacionistas, asentados con fuerza en la desnaturalizada provincia de Gipúzkoa y el norte de Navarra, tienen muy claros sus objetivos para destruir nuestra conciencia nacional y saquear nuestros recursos. Para ello se valen de la tramposa autonomía vasca; levantada bajo apabullantes mentiras históricas, y construida bajo  el fantoche de la solidaridad. Una solidaridad asimétrica, donde Gipúzkoa impone su lengua y su folklore, mientras los alaveses se llevan la parte del león en cuanto a inversiones e influencia política. Una solidaridad donde Bizkaia solo aporta y nada recibe.

Si hacemos un frío análisis de esta sintética unión de territorios, veremos que padecemos una injusticia sangrante. Si tomamos las últimas elecciones autonómicas como referencia, en el territorio alavés, obtener un representante en el parlamento vasco vale el sufragio de 5507 habitantes de la llanada, donde fueron 137666 votos a opciones que obtuvieron representación los que dieron a esa tierra 25 asientos en el parlamento vitoriano. Frente a ello, en Bizkaia fueron  522315 los votantes que acudiendo a las urnas, lograron representación para sus opciones, con un valor de 20893 por escaño. Esto viene a suponer que esta autonomía se construye bajo la enorme injusticia de que el voto de un alavés vale lo mismo que el voto de casi cuatro bizkaitarras. No es de extrañar que en estas circunstancias, los desafectos alaveses obtengan pingües beneficios de esta pantomima autonómica, dado que se llevan el dinero, la representación y el peso de las administraciones.

Creemos que es necesario denunciar esta situación y dar a conocer con toda su crudeza las injusticias sobre las que se articula la destrucción de nuestra identidad nacional. Bizkaia está en el punto de mira de quienes no reconocen su esencia nacional y viven de las rentas de nuestra tierra. Es preciso alertar a nuestros ciudadanos de esta grave situación, que no es sino una parada más dentro del trayecto que lleva a alejar las decisiones sobre nuestro futuro camino de Pamplona. Nos venden el cordero vasco para que no veamos que bajo su lana se esconde el lobo del renacido reino navarro. Vivimos una novela por entregas, en la que nuestra soberanía ha salido de Vizcaya y ha hecho una parada en la llanada camino de la tierra de las cadenas. Cadenas que debemos romper antes de que se vuelvan a forjar .

viernes, 16 de diciembre de 2011

Bizkaiko Selezioari Bai!!!!


El próximo día 28 de diciembre, los bizkainos vamos a presenciar una vez más la mayor inocentada que se puede perpetrar contra nuestra identidad nacional. Los lacayos del asimilacionismo celebrarán un año más el akelarre que todos los años realizan en San Mamés los partidarios de la integración y destrucción de nuestro pueblo dentro de Euskal Txerria. Lo harán, como siempre, con el beneplácito de los dirigentes del club de los amores de nuestra tierra, postrado bajo la bota de los negacionistas.

Y es que nuestro Athletic Club se ha convertido en un juguete en manos de los títeres del asimilacionismo, que en una labor soterrada y silenciosa han ido vaciando de bizkainos la cantera de Lezama, abriendo las puertas de par en par a los futbolistas de fuera de nuestra tierra. No es que tengamos nada que objetar a que dichos futbolistas jueguen en nuestro equipo; muchos de ellos han aceptado con naturalidad la representación de los bizkainos con mucho orgullo y dignidad, y nuestra tierra, siempre acogedora con aquellos que la aman, los ha adoptado a mimado como a cualquier bizkaitarra. Sin embargo, sí creemos que es denunciable el modo en que se ha dado la espalda al fútbol base de Vizcaya, dando la espalda a muchos chavales de nuestra tierra, que han empeñado ilusión y esfuerzo por llegar al primer equipo, y que se ven privados de vestir la elástica rojiblanca en virtud de la preferencia por llenar el once de jugadores foráneos.

Es un hecho demostrado que los mejores jugadores que ha tenido el club bilbaíno han sido aquellos que no sólo recalan en sus filas por condición de su pertenencia al imaginario panvasquista del asimilacionismo, sino que sienten los colores y el amor a la tierra bizkaina. Los jugadores que no sólo juegan como mercenarios en este equipo, sino aquellos que se dejan la piel por unos colores que son los suyos. En los tiempos de dificultades, los chicos de la tierra son los que arriman el hombro por sacar el equipo adelante, mientras que los que han recalado desde otros equipos como la Real o el Osasuna siempre se han mostrado más displicentes a sacar el trabajo que se les exige.

En muchas ocasiones el pretendido espíritu panvasquista ha cegado el buen juicio de los dirigentes, dando alas a jugadores mercenarios que han pagado con puñaladas traperas la fe que la afición depositó en ellos. Así, por obra y gracia del asimilacionismo se nos vendió que debíamos incluir en nuestro once a un tal Bixente Lizarazu, francés converso a los postulados del negacionismo, cuya adhesión a nuestra tierra fue tan frágil como el importe que pagó el Bayern de Munich por su fichaje. Lo mismo podemos decir del Vitoriano Karanka, a quien faltó el tiempo para irse corriendo al Madrid y ahora sirve de fantoche mediático de Mourinho.

Mientras a Bizkaia se le niega el pan y la sal para poder competir en igualdad de condiciones con otras selecciones autonómicas, el planteamiento tramposo del negacionismo es hacer el trabajo de proselitismo todos los años en nuestra tierra. Aduciendo que el importe se destinará al fútbol base (cosa que el club rojiblanco ya hace por sí mismo, incluso con clubs fuera de Bizkaia), el partido de la selección panvasquista siempre se celebra en Bilbao, en un estadio privado; con el fin de inculcar el sentimiento nacional artificioso del nuevo estado navarro. Nunca se proponen jugar en Gipúzkoa o en Alava, ya que, como es habitual, somos los bizkainos quienes tenemos que costear con nuestro dinero el mantenimiento de esta selección sintética que destinará su recaudación en muchos clubes de fuera de nuestra tierra.

Desde la Conciencia Nacional Bizkaina, exigimos que se de una oportunidad a los jugadores de nuestra tierra para demostrar que tienen la calidad y el empuje suficiente para caminar solos al margen de la elástica verde. Es necesario potenciar una cantera que se ve estrangulada por la apuesta por jugadores de otros territorios. ¿Acaso en el millón largo de Bizkainos no hay once chavales dispuestos a darlo todo en el campo con calidad y entrega? ¿Por qué no queda representada en su justa medida la afición de nuestra tierra por este deporte? ¿Por qué se fomenta artificialmente el potencial deportivo de los territorios más despoblados y atrasados a los que Euskal Txerria nos quiere asimilar? Es tiempo de empezar a plantear la necesidad de una selección de Bizkaia, construida con la ilusión de los jugadores de nuestra tierra, de arrancar el miedo de los corazones de nuestros jóvenes a reivindicar sus colores por encima de la imposición verde del asimilacionismo. Bizkaia siempre ha sido rojiblanca, y rojiblanca es nuestra selección. Es momento de alzar la voz y plantarse ante la inocentada de todas las navidades. BIZKAIKO SELEZIOA ORAIN!!!! 

jueves, 15 de diciembre de 2011

La desmemoria como arma del negacionismo


¿Se imaginan ustedes que la ciudad de Moscú dedicase una calle a Adolf Hitler? ¿O Tel Aviv a Goebbels? ¿Se imaginan caminar por la avenida de Saddam Husein en Washington? Todas estas propuestas resultan a todas luces ridículas habida cuenta que todos estos personajes se han destacado por su odio a ciertos pueblos y gentes a los que han combatido y en algunos casos masacrado en cruentas guerras. Sería como un homenaje a la ignominia por parte de aquellos que sufrieron los estragos de la guerra contra estos individuos.

Y sin embargo en Bizkaia, por puro arte de birlibirloque, los enemigos del pueblo bizkaíno reciben recuerdo y pleitesía  en nuestra nomenclatura callejera gracias al empeño del asimilacionismo. Si empezamos por nuestra propia capital, Bilbao, ésta dedica una gran avenida a uno de sus mayores enemigos, el gipuzkoano Tomás de Zumalacárregui. Personaje ultramontano donde los haya, Zumalacárregui destacó como militar en el bando carlista moviéndose como pez en el agua entre Navarra y Alava. Originario de Cegama, en Gipúzkoa, fue guerrillero durante la guerra de independencia contra Francia, y luego adicto al régimen de Fernando VII, a quien le unía una fidelidad inquebrantable por su idología retrógrada. Al morir su rey, tomó las armas con un ejército absolutista donde destacó por su crueldad y falta de compasión para con los prisioneros de guerra, ordenando algunos de los episodios más sucios y truculentos de aquella guerra, como los fusilamientos de más de cien reos del cuerpo de Celadores de Alava en Heredia.

Sus mayores éxitos militares se construyeron en las Amescoas navarras, y en el oriente de Alava; además de ataques inhumanos contra pueblos riojanos como Cenicero. Este siniestro personaje fue a encontrar la muerte a las puertas de Bilbao, donde un valeroso bizkaino acertó a alcanzarle en la pierna mientras supervisaba el salvaje bombardeo de nuestra capital el 15 de junio de 1835. El negacionismo ha idealizado la figura de este sanguinario gipuzkoano, engañandonos hasta en su forma de morir y dedicándole en su pueblo natal un museo donde se ensalza su figura. Según los negacionistas, Zumalakarregi fue alcanzado por una bala perdida cerca de la Basílica de Begoña, donde nuestros antepasados se habían atrincherado ante esta nueva agresión guipuzcoano-navarra, mientras inspeccionaba la línea del frente desde el balcón del ya desaparecido palacio de Begoña. Tras ser herido en la pierna derecha, fue trasladado a Durango y posteriormente a su Cegama natal donde falleció víctima de una complicación. Lo cierto es que teniendo en cuenta lo rudimentario del armamento de la época, dominado principalmente por mosquetes de avancarga, es bastante dudoso que el siniestro Zumalakárregi fuera alcanzado por una "bala perdida"; cuando lo más probable es que algún heroico bilbaíno hiciera blanco tras aguardar pacientemente a asegurar el único disparo de su arma en las carnes del invasor gipuzcoano. Resulta absolutamente tendencioso negar el mérito del tirador bajo la máscara de la bala perdida.

A pesar de la muerte de Zumalacárregui, su ordenanza Egaña, tomó el encargo de volver a sitiar Bilbao, cuya liberación llegó el día de navidad de 1936 de la mano de Baldomero Espartero tras una encarnizada refriega en mitad de la nieve junto al puente de Lutxana en Erandio.

Tanto Egaña como Zumalacárregui, sitiadores encarnizados de nuestra capital, a la cual bombardearon y masacraron con saña, se les dedica hoy en día calles en Bilbao en un gigantesco monumento a la estupidez del asimilacionismo, mientras que los libertadores de la villa, como Espartero, se encuentran castigados fuera del callejero bilbaíno.

Algo semejante ocurre en la Villa de Portugalete, donde las tropas de Carlos VII entraron en esta población a sangre y fuego durante la tercera guerra carlista, vengándose cobardemente de su población por su espíritu liberal y su oposición al carlismo. Hoy en día, este municipio de la margen izquierda dedica una de sus principales avenidas al pretendiente criminal al trono que la devastó, en otro ejercicio de desmemoria colectiva del pueblo Bizkaino.

La nación de Bizkaia no puede consentir que sus verdugos sean vanagloriados mientras nuestros conciudadanos se mantienen impasibles ante semejantes atropellos. Es necesario denunciar estos desmanes que aportan una ración adicional de indignidad a sus protagonistas, que humillan nuestro pasado bajo la filosofía tramposa y victimista del negacionismo: empeñado en ensalzar a los enemigos de nuestra tierra como héroes romáticos derrotados, mientras apartan de nuestra herencia histórica las letras doradas de la victoria de nuestros paisanos sobre las fuerzas cavernícolas venidas de la alianza guipuzcoano-navarra.

martes, 13 de diciembre de 2011

La autonomía vasca al servicio de la destrucción de Bizkaia.


Nuestra querida patria bizkaina es el patito feo de la autonomía vasca. Nuestra identidad es objeto de burla y de abierta envidia por parte de nuestros vecinos, que no sólo se han apropiado de grandes extensiones de nuestro solar patrio, sino que viven a todo tren a costa de nuestros impuestos. Es el cerdo de Euskal Txerria que no para de engordar con nuestras riquezas mientras echa pestes un día sí y otro también de la mano que le da de comer. Los alaveses por calculado desafecto, y los guipuzcoanos, por abierto expansionismo, desangran las arcas de nuestra maltratada Vizcaya; adormecida por el sueño negacionista.

¿Vale la pena continuar alimentando la destrucción de nuestra identidad nacional en aras de la construcción del nuevo estado navarro? ¿De verdad merece la pena pagar las facturas de esta autonomía asimétrica? Los bizkaitarras con conciencia nacional decimos que no. Creemos que para que nuestra tierra desarrolle todo su potencial y ofrezca una alternativa de futuro para sus ciudadanos, es necesario que Vizcaya camine sola. Si queremos garantizar el bienestar de nuestras gentes es el momento de destinar los recursos derrochados en la pantomima autonómica vasca en un proyecto de autogobierno propio. Si queremos que nuestra voz se vuelva a oír es el momento de construir una voz para los habitantes de Bizkaia que se pueda oír en Madrid y en Bruselas; una alternativa defensora de los frutos del árbol de Gernika que quiera volver a situar nuestra voz por encima de la mordaza de Vitoria y Pamplona.

No deseamos ningún mal a nuestros vecinos; es solo que consideramos que ha llegado el momento de decir basta. No queremos ser asimilados por el panvasquismo neonavarrista, ni ser arruinados por un parlamento vasco donde nuestra tierra está subrepresentada. Queremos decir con voz alta y mirada limpia que preferimos llevar nuestro propio camino, que deseamos volver a ser lo que siempre hemos sido, sin que nadie se moleste, sin que nadie se ofenda; pero sin que nadie cuestione nuestra dignidad y resolución para llevarlo a cabo. Tenemos determinación para reivindicar nuestra identidad bizkaitarra. Una identidad plural que construir en una nueva configuración territorial, donde nuestra tierra camine junta en su diversidad.


Queremos garantizar un futuro a nuestros idiomas, a nuestras formas de vivir, de pensar y de ser. Queremos hacerlo desde el respeto, pero desde la firmeza. No deseamos ni usaremos la violencia, pues la justicia de nuestros planteamientos tienen más fuerza moral que cualquier arma que nuestros enemigos quieran emplear; el triunfo ha de llegar siempre por despertar las conciencias de nuestro pueblo.

Es el tiempo de garantizar la viabilidad de nuestra identidad nacional, reclamando nuestra propia autonomía. No pueden existir excusas ante la llamada a nuestro autogobierno: ni desde el gobierno central ni desde el vasco. El primero ya ha concedido este autogobierno al segundo y ha reconocido en su constitución los derechos que en virtud a nuestro pasado podemos reclamar siempre dentro del estado. No tenemos ningún problema con ésto, ya que el bizkaitarra siempre ha sido protagonista y líder de la historia de Castilla primero y de España después. Queremos seguir liderando y protagonizando esa historia que con gran orgullo construyeron nuestros antepasados, y que por ella ha sido merecedora de reconocimiento en la actual constitución. No sabemos si podemos esperar lo mismo del gobierno vasco. Éste está dominado por el asimilacionismo y el negacionismo que anega nuestra tierra. Sin embargo no podrá resistir esta justa reclamación si la conciencia nacional de Vizcaya despierta de su letargo. No pueden justificar la incoherencia de reclamar la autonomía y/o secesión de la causa vasca, y a su vez negársela a Bizkaia.

Vizcaya no quiere ni debe integrarse en el pretendido renacimiento del Reino de Navarra bajo la máscara del panvasquismo. Muchos de nuestros compatriotas viven confundidos con la ensoñación del asimilacionismo; sabemos que de buena fe. Pero es el momento de iluminar de nuevo las conciencias de los verdaderos patriotas, y de denunciar los desmanes de aquellos que incrustados entre nosotros, son lacayos de una patria extraña y sintética. Es tiempo de sustituir el Aberri del panvasquismo asimilacionista por el Aiterri de nuestros antepasados. Necesitamos menos abertzales y más aitertzales. Menos negacionistas y más bizkainistas. Es la hora del renacer de nuestra Bizkaia ante el mundo, y para ello es necesario que todos desde nuestras distintas posiciones, arrimemos el hombro para difundir este mensaje de esperanza para nuestro pueblo: el mensaje de la Conciencia Nacional Bizkaina.