Hoy nace un blog que pone un peldaño más en el renacer de la conciencia dormida del pueblo de Vizcaya. Vizcaya o Bizkaia es una realidad nacional dormida bajo la negación de aquellos que se dicen sus valedores. Aplastada por la bota del asimilacionismo Navarro disfrazado de nacionalismo vasco, la conciencia nacional bizkaina duerme el sueño de los justos. Aquellos que incrustados entre nosotros utilizan el nacionalismo vasco para negar la realidad nacional bizkaina, están haciendo, muchas veces de buena fe, un flaco favor a su verdadera patria: Vizcaya // Bizkaia.
A diferencia del reino medieval de Navarra, que algunos quieren reconstruir como referente nacional de los bizkainos, Bizkaia fue siempre tierra que perteneció a sus pobladores. Y esta tierra ha sido siempre una tierra plural, emprendedora, comerciante, integradora, y sobre todo, libre. A diferencia del reino navarro que algunos quieren reconstruir como república independiente de Euskal Herría, Bizkaia fue siempre de los bizkainos.
En los últimos años el pueblo bizkaíno viene observando impasible el genocidio cultural de su riqueza lingüítica en manos de la unificación cultural del asimilacionismo que nos impone el Euskara Batua. Viene pagando la factura de una autonomía vasca en la que políticamente pesa menos que la llanada alavesa o la decimonónica Gipúzkoa. El dinero que paga las infraestructuras, el gobierno vasco, la radio televisión pública, la ertzaintza... sale fundamentalmente de nuestra tierra, mientras que los réditos de esta autonomía los cobran en Vitoria o en San Sebastián.
Y todo esto se hace en beneficio de una concepción negacionista de la realidad nacional de Bizkaia. Mientas el nacionalista vasco se queja del café para todos que le ha dado el estado de las autonomías; un estado donde la ideología nacinonalista vasca ha obtenido una administración y una autonomía que gestionar, este mismo nacionalismo niega la realidad nacional de Vizcaya queriendo diluirla como un azucarillo en la entelequia vasca. Al bizkaino no se le permite amar a Bizkaia; tiene que ser también un vasco que reconstruya el extinto reino Navarro. Bizkaia, que por su particular historia puede tener más en común con las merindades de Burgos, que dieron luz a Castilla; se ve reducida a provincia periférica del nuevo reino navarro, con una idiosincrasia y una cultura que nos son ajenas. Todo ello en nombre de una pretendida unidad lingüistica que no es tal, y que por sí misma no justifica tal unión al proyecto panvasquista que pretende alejar aún más la toma de decisiones de Bizkaia, transladando la capital de la autonomía vasca desde Vitoria a Pamplona, capital de ese nuevo estado navarro.
Es hora de empezar a despertar conciencias, conciencias dormidas pero que saben que algo no funciona, que algo no va bien en esta historia que nos han vendido. Que se da cuenta del expolio de nuestro patrimonio, de la negación de nuestra identidad. Es hora de lanzar un grito que resuene en cada rincón de Bizkaia, llamando a cada bizkaitarra a recuperar las riendas de su destino. Hoy se pone una piedra más en la casa que construye la nación Bizkaitarram y que debe empezar a recorrer la nación de Vizcaya para que vuelva a ser la tierra que siempre ha sido y que corremos el riesgo de dejar de ser.

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